Érase una vez un profesor que tenía hambre y era un caníbal. Enseñaba en una universidad pequeña en Vermont y encontró un estudiante perdido mientras caminaba por el bosque. El profesor esperó a el estudiante en un árbol y apareció cuando el estudiante caminó al lado del árbol.
El estudiante no sabía que su profesor, quien era muy inteligente y amable, era un caníbal y dijo que necesitaba la ayuda. El profesor sonrió y el estudiante empezó a tener miedo. Corrió y, desafortunadamente, el profesor fue muy bajo y muy lento. No pudo capturar estudiante, pero tenía hambre todavía. Quería carne de humano y empezó a gritar al estudiante para recibir la ayuda. El estudiante tenía simpatía y le ofreció un manzana. No era bastante para el profesor porque quería sangre y por eso el estudiante le ofreció el brazo. El profesor agradecía y comió el brazo, pero todavía tenía hambre. El estudiante ofreció el otro, pero todavía tenía hambre. El estudiante se puso enojado puesto que le ha dado al profesor dos brazos. Quería ir al hospital, pero el profesor no ha terminado.
Por fin el profesor decidió comer todo el cuerpo del estudiante porque no pudo funcionar en el mundo sin brazos. Así que le dio al estudiante muerto una A en la clase de escritura puesto que no quería parecer una persona mala.
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